Lo mismo preguntaría si hubiera ganado Argentina la final de la Copa del Mundo ¿y ahora de qué nos ocuparemos? ¿Dónde la “invasión cultural de nuestra mente” tratará de llevarnos? Con la excusa de entretenernos, quienes lucran con esa necesidad nuestra, buscarán (seguro que ya tienen todo) la forma de ocupar nuestra capacidad de pensar. Posiblemente no será con el fútbol uruguayo, ni con el básquetbol… pero esperemos unas horas y aparecerán espejitos en los que mirarnos.
Posiblemente mi intento de razonamiento puede sonar fundamentalista o decididamente bobo, pero créanme que algo tengo de razón. Soy un uruguayo más, que ya corre los últimos tramos de su carrera vital, y extrañaré el ritual de buscar canales, enojarme porque los que tengo no pasan partidos y todos los etcéteras que se le ocurra. No corro, creo, el riesgo de deprimirme por no tener atractivos en la tele o el celular, porque pertenezco a la generación que busca noticias del país y el mundo, y eso vaya que ocupa…y preocupa.
Con Mundial o sin mundial, quisiera saber cuántas son las personas de este país que saben que se estudia una nueva ley de Rendición de Cuentas. Es tan grande que las fotos muestran que los diferentes libros del proyecto, se trasladaron en un carrito desde la puerta a la secretaría del Senado. Aunque lo más preocupante para mí, es que masivamente no se sepa ni interese qué es y qué contiene la Rendición de Cuentas, y que si no se aprueba, las zonas más frágiles de nuestra sociedad se verán golpeadas. Así sería aunque Uruguay hubiera ganado la Copa del Mundo.
No estoy proponiendo una crítica dura a blancos y colorados, que adelantaron que no votarán la Rendición. Se transformaron en “domésticos operadores de motosierras”: lo que importa es cortar y cortar, aunque se caiga el árbol social. Sólo estoy pidiendo que antes de ponernos a reclamar que la plata no alcanza, que cada vez hay más inseguridad, pensemos si todos los que gobiernan (oficialismo y oposición) juegan con las mismas reglas.
Mucha gente en el Mundial, se quejaba de que algunos fallos arbitrales favorecían a Argentina; nada se podía hacer desde acá si fuese cierto; pero la administración del país sí, es pasible de participación popular.
Si alguien (como tantas veces) hubiera sabido que sobre Salto vendría el vendaval que sembró desgracias, por lo menos se habría tomado alguna precaución para que no costara vida y heridos. Por ahora no es posible saber con precisión estos extremos; sólo queda tratar de apoyar la reconstrucción de lo posible. Obviamente esa es tarea de las autoridades, con una profundidad que no se limita a juntar ramitas en calle Uruguay…
Interesarse en la posibilidad de orientar algún fondo a esa reparación, puede ser una tarea de nuestros legisladores, sin caer en la demagogia de pedir lo que se sabe imposible. Comunitariamente sumarse a las campañas oficiales y populares de apoyo. Son muchas las formas de sumar, pero ninguna nos impide o releva de conocer qué tiene la Rendición de Cuentas para el Pueblo. Para todos. Sólo cuesta interesarse y “entretenerse”.
